Inteligencia artificial y falsificación documental: nuevos retos para el perito caligráfico

La irrupción de la inteligencia artificial en el ámbito digital ha traído avances importantes, pero también nuevos riesgos. En la actualidad, ya existen herramientas capaces de imitar firmas manuscritas con gran precisión, lo que ha incrementado los casos de falsificación de documentos detectados en procedimientos judiciales.

Esta nueva realidad ha puesto en alerta a jueces, abogados y expertos, reforzando el papel del perito calígrafo como figura clave para combatir el fraude documental. Aunque la tecnología puede copiar la apariencia de una firma, no puede reproducir con exactitud los movimientos neuromotores propios de cada persona.

El trabajo del perito caligráfico consiste en analizar aspectos imposibles de falsificar completamente:

    • Naturalidad del trazo

    • Velocidad y continuidad

    • Presión y profundidad

    • Orden de ejecución

    • Gestos gráficos personales

Gracias a estos parámetros, un perito de firmas puede detectar incluso falsificaciones realizadas con medios digitales avanzados.

En los últimos meses, los tribunales han admitido numerosos informes periciales relacionados con contratos electrónicos impresos, documentos escaneados y firmas supuestamente “automatizadas”. En todos estos casos, el perito grafólogo aporta un análisis técnico que permite diferenciar una firma auténtica de una generada o manipulada artificialmente.

La falsificación de firmas ya no es solo un problema del papel: es un fenómeno híbrido entre lo digital y lo manuscrito. Por ello, contar con un perito calígrafo actualizado y especializado es fundamental para garantizar la seguridad jurídica.

Ante cualquier sospecha de falsificación, un informe pericial caligráfico puede marcar la diferencia entre perder o ganar un procedimiento judicial. No lo dude y consulte a un perito calígrafo con experiencia, para que le asesore.

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